Fase 0 - Ciclo
La lluvia caía desde el cielo sin piedad sobre el pavimento y los edificios al amparo de una noche en la que una luna llena era lo único que brillaba en el cielo, la poca luz que sobrevivía al intenso bombardeo provenía de alguna farola solitaria, y algunos hogares que resistían a la llamada del descanso nocturno.
Dos figuras se situaban una frente a otra en un callejon ancho, una de ellas parecia un guerrero urbano, un caballero moderno lleno de quemaduras y pequeños cortes, apenas protegido para la lluvia, jadeaba con fuerza, intentando recoger el aire frio que le permitian sus agotados pulmones.
La otra figura parecia mas una estatua que un hombre o mujer, apenas notandose su respiracion o algun gesto que delatase humanidad, su traje beige con sombrero de ala ancha se convirtio en victima de la lluvia al igual que el resto del paisaje urbano, mientras jugueteaba con un par de dados de metal en su mano derecha.
La segunda figura suspiro con cansancio, mirando al caballero urbano como si fuera una presa a punto de ser cazada.
-Mozo, ya es hora de que asumas de que aqui no se sale asi como asi, puede que seas solo un materializador, pero sigues siendo un muchacho raro en un mundo que no te entenderia.-
La figura lanzo uno de los dados de metal al suelo, dejando apenas a un par de centímetros del caballero, haciendo que este reculara hacia atrás, todavía intentando recuperar el aliento, mientras adelantaba su brazo izquierdo, adoptando una postura de guardia.
Dando unos pasos hacia delante, el hombre beige carcajeo burlonamente.
-Ya le tienes miedo hasta a los dados, mozo, mira, estas a tiempo de volver y aquí no ha pasado nada, seguirás teniendo tu piso, tu sueldo, hasta esa especie de perro gigante tan feo que tienes, maldita sea, hasta podrías conseguirte otra chavala que esta vez no te coma la cabeza con tonterias.-
El guerrero moderno gruño en una mezcla de exasperacion e ira, mas animal que humano, con los brazos a comenzarle a temblarle en anticipacion, exhalo, mientras las gotas de lluvia se mezclaban con las lagrimas que brotaban de sus ojos.
-Tu....No te valia con destruir todo semblante de vida normal que pudieramos tener, teniamos que ser tus putos asesinos para arreglar el mundo que decias que estaba corrupto, no podias dejarnos en paz cuando decidimos parar... Tenias que matarla a ella, y con ello mi vida, lo poco que tenia que podia hacerme salir de mi maldito mundo gris...¡TODO POR TU MALDITA CRUZADA!-
Al exclamar con una profunda rabia, el antebrazo y mano derecha del guerrero parecieron estallar en llamas plateadas y azules, rodeándolo y extendiéndose hasta formar lo que parecía una hoja afilada de luz plateada que siseaba ante la lluvia.
El otro hombre no parecia lo mas minimamente impresionado por aquel espectaculo de luces y de la extraña hoja plateada que surgia del antebrazo del caballero.
-En serio, esa mierda otra vez, escuchame mozo, y hazlo bien, esa chavala te estaba llevando por el mal camino ¿O es que esa mierda del nido de amor que os habiais montado creias que iba a funcionar? Tu eres una bestia nacida para que apuntemos a alguien, y le rajes el cuello con esa cuchilla que haces, y es lo unico que deberia haberte preocupado ¡Pero no! ¡Tenias que hacerle caso a esa guarra y empezar a pensar como un niñato! Te hice un favor, pero mírate, ahora estas a un minuto de caerte muerto en el suelo, y sigues dale que te pego con esa tonteria.-
El guerrero lanzo un grito lleno de ira mientras cargaba con la figura trajeada, quemando la lluvia y el aire por donde pasaba la hoja de luz plateada pero sin llegar a acertar al hombre con sus tajos, este se movia como si supiese por donde pasaria la hoja en el ultimo segundo, con un ritmo lento pero seguro, y sin hacer movimientos innecesarios.
-Ale, pues te has cavado tu propia tumba mozo.-
Decia el hombre despreocupadamente mientras retrocedia, con un gesto de la mano, sus ojos castaños pasaron a coger un color metalico, los dados comenzaron a flotar, rompiendose en mil pedazos afilados como las rejas del suelo y algunos barrotes que guardaban las ventanas.
Todo el metal circundante se habia convertido en una tormenta de virutas de hierro y acero, rodeando al señor de beige como si fuera una tormenta de arena con voluntad propia.
-Soy un puto creador, entiendes, un C-R-E-A-D-O-R, soy mil veces mas util y listo de lo que tu habrias sido jamas, soy lo que la gente corriente aspira a ser en sus sueños mas profundos ¿¡Que mierda puedes hacer tu con tu materializacion, crear una hoja de luz?! ¡Yo puedo reventar toda la maldita calle y hacerte sangrar por sitios que no sabias ni que existian!-
Con otro gesto de la mano, como si lanzase el mismo aire, la tormenta de metal se abalanzo sobre el guerrero como si fuera una nube de avispas furiosa, haciendolo gritar de dolor mientras la sangre salpicaba todo lo que habia alrededor en un grotesco espectaculo.
El guerrero intentaba crear un camino en medio de la tormenta, moviendo su hoja y derritiendo los fragmentos, pero por cada dos que derretia, diez ocupaban su mismo espacio lacerando su carne y el poco espiritu que le quedaba.
Las piernas le fallaron ante el asalto sin piedad, y cayo al suelo de rodillas mientras toda fibra de su ser le gritaba que esto era demasiado, el dolor ya no era el problema, se estaba muriendo.
Y seria el fin, se acabaria el dolor, el sufrimiento, el causar daño a tanta gente, el poder al fin descansar de lo que habia sido su maltrecha vida.
Su ultimo suspiro estaba siendo exhalado, notaba como la vida le abandonaba mientras su cuerpo se adormecia, le parecio ver una mano llamadole al eterno descanso, una invitacion a la eternidad, con un ultimo recuerdo.
A la persona que amo tan fuerte como pudo y sus ultimas palabras.
-Sigue adelante, pase lo que pase, vive por nuestro sueño...Se... la persona que de verdad eres... Porque eres demasiado bueno... para que te pierda el mundo...-
Los ojos se cerraron.
Pero el dolor volvió mas fuerte que nunca, los músculos doloridos gritaron con nueva energía que todavía estaba vivo, y su mente volvio a arder con un solo pensamiento.
Irene.
Un fogonazo de luz plateada surgio de la tormenta de metal, imparable, la hoja luminosa creció hasta traspasar la prision letal de metal, y alcanzar en el pecho al ejecutor beige, traspasándole como una bala.
El metal se detuvo un segundo en el aire, y cayo al suelo, mientras el herido miraba atónito la hoja plateada que atravesaba su pecho y quemaba sus extrañas como si una estrella estuviese ardiendo en su interior.
-Me cago... en...- El hombre exclamo sus ultimas palabras mientras la hoja desaparecía en el aire como si jamas hubiese existido, y se derrumbaba en el suelo como un muñeco sin vida.
El maltrecho guerrero mira el resultado de su ultimo estallido de poder, y sonrió de forma triste mientras la sangre manaba por todas su heridas, las lagrimas se mezclaban en su maltrecho cuerpo, haciendo que pareciese que lloraba sangre por su triunfo y su anterior perdida.
-Ahora.. ya...podre...-
El guerrero colapso sobre el suelo, siendo la luna la unica testigo de la lucha de y por su vida.
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